Que nadie decida por ti

li¿Por qué nos desagrada que alguien pueda decidir por nosotros mismos sin pedirnos opinión sobre  lo que deberíamos hacer o no hacer cuando tenemos capacidad y sin embargo, lo dejamos en manos de otro cuando nos es imposible? Quizás la respuesta  es porque creemos que esa decisión está muy lejos y vamos tan rápido que no  encontramos el momento para dedicarle a ello. Refería Jorge Luis Borgues (1899-1986), escritor argentino que “la muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”

Tenemos derecho al alivio del sufrimiento al final de nuestra vida mediante una asistencia de calidad respetando los valores y creencias expresados en ese momento en caso de estar en plenas facultades para ello o bien a través de las voluntades vitales anticipadas.  Son muchas personas las que desconocen estas voluntades o simplemente no quieren saber sobre ello. La realización de las voluntades vitales anticipadas dota a los profesionales sanitarios de herramientas  seguras en la toma de decisiones clínicas  y por tanto les facilita el  cómo actuar sobre tratamientos en situación de gravedad, cuando su estado impida expresarlas personalmente, y ejercer, por tanto su derecho de autonomía personal. También libera de conflictos familiares que pueden entrar en juego antes decisiones complicadas que tenga que tomar en momentos claves y delicados. Sin embargo, es un derecho que pese a que te da libertad parece que es la libertad que menos queremos, y que en cierto modo, dejamos esa libertad en manos de otro porque tenemos miedo de llegar a ella.  Si es cierto que somos libres de elegir y dueños de nosotros mismos y no queremos que nadie decida por nosotros  ¿Porqué no realizamos estas voluntades vitales? ¿Por desconocimiento? ¿Por miedo de acercarnos a la muerte?  Quizás un cómputo de preguntas de las que no queremos ni saber su repuesta, pero es cierto que es un derecho y del que apenas hacemos uso.

Debemos realizar estas voluntades por escrito para que puedan llevar a cabo nuestras decisiones además de evitar conflictos éticos tanto profesionales como familiares

pEspaña no cuenta con una ley específica de muerte digna, hay 6 leyes autonómicas de muerte digna, Andalucía fue la pionera en 2010, Aragón y Navarra siguieron en 2011, y Canarias, Baleares y Galicia aprobados en 2015.  Lo que sí se cuenta es a nivel nacional con la Ley 41/2002, de 14 de noviembre,

Para saber más:

 

María José Pérez Villegas

 

 

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